La banda del ayahuasca

El Comercio. Lima, 19 de agosto del 2003. P. A16.

Tito La Rosa se atrevió a experimentar con los cantos de los shamanes ayahuasqueros. Él descubre la planta sagrada en 1994 y por motivación de la contadora de historias Cucha del Águila, inicia una exploración por los cantos tradicionales de la selva. El encuentro con el ayahuasca marcó un hito en él y su música: “Le perdí el miedo a crear, la planta me dijo que tenía que vaciar todo lo que tenía adentro para volver a llenarlo y así aprendí la virtud del silencio como principio creador”. Desde entonces comienza una fuerte actividad: producción de discos, conciertos y musicalizaciones.
Por otro lado, descubre su cuerpo como un templo de sonidos y participa en sesiones durante más de ocho años. Poco a poco, maestros le fueron permitiendo acompañarlos con sus instrumentos.
Iqaro, canto shamánico es resultado de dicha interacción: “Fue un diálogo. Yo introduje mis instrumentos andinos. Si el curandero estaba entonando un canto de nacimiento, utilizaba las vasijas silbadoras, porque tienen esa relación de la tierra con el agua que hace nacer el sonido sin necesidad de soplo del hombre, y las quenas de hueso, que son profundas y sensibles. Para los cantos de limpieza puse antaras de plumas que en la cosmovisión andina eran instrumentos de purificación”. Es así como el aspecto curativo del ayahuasca y de sus cantos queda impreso en el disco Iqaro, canto shamánico: “La planta me abrió el camino para trabajar la música como un aspecto sanador, porque es curativa, puede transformar a las personas y me atrevo a decir que puede ser la salvación del mundo”.

Participan junto a La Rosa “Tavo”Castillo en el teclado, Pepe Chiriboga en la percusión y Pauchi Sasaki en el violín. La voz shamánica: Milke Sinvri ,su madre Amelia Panduro y José Campos.


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